A propósito de Diana Quer:
Diana Quer soy yo, es mi madre, es mis amigas, mis conocidas y es todas y cada una de las mujeres que están ahora mismo -por suerte- vivas. Diana Quer es la personificación de lo que los hombres habéis hecho con nosotras: es la confirmación de que no podemos ser mujeres libres. No podemos ser libres, aparentemente, sin que los medios de comunicación nos lo permitan o sin que los hombres decidan no violarnos, acosarnos o asesinarnos. Sin que se nos permita o se nos perdone.
¿Acaso tenemos que dar las gracias?
¿Acaso tengo que sentirme agradecida de estar viva y no ser yo Diana Quer?
No creo que nadie, ninguna mujer, quiera sentirse agradecida de que no le haya tocado a ella. No creo que sea ni justo ni correcto que nadie deba sentirse agradecido por que no le pasen cosas malas. Porque no tendrían que pasarnos cosas malas. Porque no tendría que tocarle ser Diana Quer a nadie. Ni siquiera a ella. Porque deberíamos poder volver a casa por las noches solas, igual que todos los hombres que conozco hacen. Deberíamos poder volver a casa tranquilas, seguras. Deberíamos no tener la necesidad de que nos acompañe un amigo, de llevar las llaves entre los dedos por si acaso, deberíamos no necesitar avisar de que hemos llegado sanas y salvas a nuestras casas. Deberíamos sentirnos seguras en cualquier parte. Deberíamos sentirnos seguras en nuestros trabajos, en nuestras casas, en nuestras ciudades y calles, con nuestros vecinos, parejas, amigos, conocidos, desconocidos y familiares. Pero no lo hacemos. No lo hacemos porque no nos dejáis.
Diana Quer somos todas, porque todas podríamos haber acabado en ese maletero...¿Y por qué? Por ser mujeres. Ojalá nunca tengáis que enfrentaros a un mundo en el que por ser hombres os maten, os peguen, os acosen, os silencien, os violen, os traten como a ganado y os juzguen por vuestro aspecto o vuestra actitud hacia otras personas. Ojalá nunca tengáis que dar explicaciones ni se ponga en duda vuestra palabra. Ojalá nunca os insinúen que todo lo malo que os han hecho, en el fondo, es porque lo estabais pidiendo vosotros, porque vosotros lo permitisteis o porque vosotros no lo evitasteis, o porque os lo buscasteis simplemente por ser lo que sois y estar donde estabais.
Ojalá nunca tengáis que enfrentaros a un mundo en el que todos vosotros seáis Diana Quer. No nos merecemos lo que nos hacéis. Diana Quer no se merecía lo que le hicieron. Cansa. Cansa ver cómo explotan su imagen en los medios, cómo han analizado su ropa, sus redes sociales, a su familia, a su madre y a su hermana, cómo han buscado razones para culparla de algo que no fue culpa suya. Cómo en los medios, en la sociedad y en las mismísimas instituciones judiciales se juzga a la víctima también, cuando lo que se debería hacer es simplemente tratarla como lo que es: una víctima. Una persona que ha sufrido y que no merece que se le deje entrever que porque esa noche bebió una copa y llevaba una minifalda facilitó que la violasen o la matasen.
Cansa ver que aún siendo una triste víctima más de los crímenes atroces que se cometen contra las mujeres, no hemos podido salvarla ni de que la juzguen precisamente por eso (por ser mujer).
No seamos ingenuos, sabemos de sobra que si hubiese sido un hombre en lugar de Diana Quer no habríamos oído ni la mitad de cotilleos morbosos que se han vertido sobre ella, ni la mitad de imágenes, ni la mitad de juicios hechos en base a lo que una serie de "periodistas" consideran que es la verdad sobre la vida de una mujer a la que nunca conocieron. No seamos ingenuos y pensemos que Diana Quer es una excepción. Diana Quer confirma la regla: ser mujer, es carecer de muchos privilegios que los hombres tienen y que, ojalá, compartiésemos todos.
Y no es culpa nuestra. NUNCA. ES. CULPA. NUESTRA. No es culpa de nuestra ropa, no es culpa de si nos maquillamos o no, no es culpa de cómo andemos o de cómo nos peinemos, no es culpa de cómo hablemos, por dónde andemos, con quién vayamos. No es culpa nuestra. Nunca lo es. NO ES NUESTRA CULPA. Grabáoslo a fuego porque es más pura y cruda verdad.
La culpa de que yo no pueda ir a casa tranquila y sola, es de los hombres. La culpa de que pase miedo por las calles, en los bares, en los sitios oscuros, en los sitios sin gente, es de los hombres. La culpa de que sufra cuando mis amigas tienen que irse solas a casa, es de los hombres. La culpa de que mi incomodidad, mi inseguridad, y mis miedos, es de los hombres. De los hombres, sí, de los hombres. De los hombres en general, esas dos palabras que tanto rascan las masculinidades y las sensibilidades últimamente: Los hombres. Sí, vosotros, todos vosotros. Y "Los Hombres" os incluye a todos: a los que queréis una chapa porque os consideráis feministas, los que jamás haríais daño a nadie, a los que sí sois feministas de verdad, a los que decís que sois aliados pero lo decís con la boca y no con los actos ni con el corazón, a los que creen que somos unas exageradas, que no hay para tanto, que "no todos los hombres", que no entendemos las cosas y nos las tenéis que explicar, los que vivís en continuos micromachismos que no veis y a los que no dais importancia, a los que sois simple y llanamente machistas, a los maltratadores, a los perturbados, a los retrógrados y a los violadores, los asesinos y los acosadores. Todos actualmente vais en el mismo saco y os voy a decir por qué: porque todos esos hombres "que no sois vosotros" siguen en las calles, siguen pegando a sus mujeres, siguen acosando a sus compañeras, siguen violando a desconocidas. Todos esos hombres que vosotros no sois, siguen ahí fuera. Y son la mayoría. Y vosotros, ahora mismo, los "not all men", los hombres feministas, los aliados, no estáis haciendo tampoco mucho para evitarlo. Si todas somos Diana Quer, y sabe dios que lo somos, todos sois Los Hombres.
¿No os gusta que os meta en el mismo saco? Salid de el saco, quemad el saco, revelaos, enfadaos, enfadaos mucho. Pero no os enfadéis con las mujeres, enfadaos con los hombres. Enfadaos con vuestros amigos los que cuando salen de fiesta hacen chistecitos machistas o se ponen lapas con desconocidas, enfadaos con el imbécil que le grita burradas a esa chica por la calle a la que no conoces. Enfadaos con los que se dedican a insultar, desacreditar, y acosar por las redes sociales. Enfadaos con los que juzgan a las mujeres sólo por su físico. Enfadaos con los que tratan a las mujeres de forma poco respetuosa. Enfadaos con los desgraciados que hacen que ser "los hombres" sea cada día una lacra más vergonzosa y más asquerosa. Enfadaos con ellos. Enfadaos mucho y luchad. Luchad contra ellos como nosotras lo hacemos.
Si, sabemos que no todos los hombres son así, pero la realidad, es que siempre pagan justos por pecadores y las que estamos pagando toda vuestra mierda, somos nosotras. Las que pagamos vuestra mierda, vuestra neutralidad, vuestro feminismo de boquilla somos todas a las que nos han pegado, nos han acosado, nos han violado, y nos han matado. Tal vez sería buena idea que tomaseis partido en limpiar todo el desastre que entre todos habéis hecho. Si os enfada que os metan en ese saco, que os llamen "los hombres" sin ser vosotros nada de eso, imaginad como tenemos que estar nosotras, maltratadas, silenciadas, acosadas, violadas, asesinadas. ¿Os cabrea? Pues imaginaos cómo me cabrea a mi, que puedo ser la siguiente.
¿Acaso tenemos que dar las gracias?
¿Acaso tengo que sentirme agradecida de estar viva y no ser yo Diana Quer?
No creo que nadie, ninguna mujer, quiera sentirse agradecida de que no le haya tocado a ella. No creo que sea ni justo ni correcto que nadie deba sentirse agradecido por que no le pasen cosas malas. Porque no tendrían que pasarnos cosas malas. Porque no tendría que tocarle ser Diana Quer a nadie. Ni siquiera a ella. Porque deberíamos poder volver a casa por las noches solas, igual que todos los hombres que conozco hacen. Deberíamos poder volver a casa tranquilas, seguras. Deberíamos no tener la necesidad de que nos acompañe un amigo, de llevar las llaves entre los dedos por si acaso, deberíamos no necesitar avisar de que hemos llegado sanas y salvas a nuestras casas. Deberíamos sentirnos seguras en cualquier parte. Deberíamos sentirnos seguras en nuestros trabajos, en nuestras casas, en nuestras ciudades y calles, con nuestros vecinos, parejas, amigos, conocidos, desconocidos y familiares. Pero no lo hacemos. No lo hacemos porque no nos dejáis.
Diana Quer somos todas, porque todas podríamos haber acabado en ese maletero...¿Y por qué? Por ser mujeres. Ojalá nunca tengáis que enfrentaros a un mundo en el que por ser hombres os maten, os peguen, os acosen, os silencien, os violen, os traten como a ganado y os juzguen por vuestro aspecto o vuestra actitud hacia otras personas. Ojalá nunca tengáis que dar explicaciones ni se ponga en duda vuestra palabra. Ojalá nunca os insinúen que todo lo malo que os han hecho, en el fondo, es porque lo estabais pidiendo vosotros, porque vosotros lo permitisteis o porque vosotros no lo evitasteis, o porque os lo buscasteis simplemente por ser lo que sois y estar donde estabais.
Ojalá nunca tengáis que enfrentaros a un mundo en el que todos vosotros seáis Diana Quer. No nos merecemos lo que nos hacéis. Diana Quer no se merecía lo que le hicieron. Cansa. Cansa ver cómo explotan su imagen en los medios, cómo han analizado su ropa, sus redes sociales, a su familia, a su madre y a su hermana, cómo han buscado razones para culparla de algo que no fue culpa suya. Cómo en los medios, en la sociedad y en las mismísimas instituciones judiciales se juzga a la víctima también, cuando lo que se debería hacer es simplemente tratarla como lo que es: una víctima. Una persona que ha sufrido y que no merece que se le deje entrever que porque esa noche bebió una copa y llevaba una minifalda facilitó que la violasen o la matasen.
Cansa ver que aún siendo una triste víctima más de los crímenes atroces que se cometen contra las mujeres, no hemos podido salvarla ni de que la juzguen precisamente por eso (por ser mujer).
No seamos ingenuos, sabemos de sobra que si hubiese sido un hombre en lugar de Diana Quer no habríamos oído ni la mitad de cotilleos morbosos que se han vertido sobre ella, ni la mitad de imágenes, ni la mitad de juicios hechos en base a lo que una serie de "periodistas" consideran que es la verdad sobre la vida de una mujer a la que nunca conocieron. No seamos ingenuos y pensemos que Diana Quer es una excepción. Diana Quer confirma la regla: ser mujer, es carecer de muchos privilegios que los hombres tienen y que, ojalá, compartiésemos todos.
Y no es culpa nuestra. NUNCA. ES. CULPA. NUESTRA. No es culpa de nuestra ropa, no es culpa de si nos maquillamos o no, no es culpa de cómo andemos o de cómo nos peinemos, no es culpa de cómo hablemos, por dónde andemos, con quién vayamos. No es culpa nuestra. Nunca lo es. NO ES NUESTRA CULPA. Grabáoslo a fuego porque es más pura y cruda verdad.
La culpa de que yo no pueda ir a casa tranquila y sola, es de los hombres. La culpa de que pase miedo por las calles, en los bares, en los sitios oscuros, en los sitios sin gente, es de los hombres. La culpa de que sufra cuando mis amigas tienen que irse solas a casa, es de los hombres. La culpa de que mi incomodidad, mi inseguridad, y mis miedos, es de los hombres. De los hombres, sí, de los hombres. De los hombres en general, esas dos palabras que tanto rascan las masculinidades y las sensibilidades últimamente: Los hombres. Sí, vosotros, todos vosotros. Y "Los Hombres" os incluye a todos: a los que queréis una chapa porque os consideráis feministas, los que jamás haríais daño a nadie, a los que sí sois feministas de verdad, a los que decís que sois aliados pero lo decís con la boca y no con los actos ni con el corazón, a los que creen que somos unas exageradas, que no hay para tanto, que "no todos los hombres", que no entendemos las cosas y nos las tenéis que explicar, los que vivís en continuos micromachismos que no veis y a los que no dais importancia, a los que sois simple y llanamente machistas, a los maltratadores, a los perturbados, a los retrógrados y a los violadores, los asesinos y los acosadores. Todos actualmente vais en el mismo saco y os voy a decir por qué: porque todos esos hombres "que no sois vosotros" siguen en las calles, siguen pegando a sus mujeres, siguen acosando a sus compañeras, siguen violando a desconocidas. Todos esos hombres que vosotros no sois, siguen ahí fuera. Y son la mayoría. Y vosotros, ahora mismo, los "not all men", los hombres feministas, los aliados, no estáis haciendo tampoco mucho para evitarlo. Si todas somos Diana Quer, y sabe dios que lo somos, todos sois Los Hombres.
¿No os gusta que os meta en el mismo saco? Salid de el saco, quemad el saco, revelaos, enfadaos, enfadaos mucho. Pero no os enfadéis con las mujeres, enfadaos con los hombres. Enfadaos con vuestros amigos los que cuando salen de fiesta hacen chistecitos machistas o se ponen lapas con desconocidas, enfadaos con el imbécil que le grita burradas a esa chica por la calle a la que no conoces. Enfadaos con los que se dedican a insultar, desacreditar, y acosar por las redes sociales. Enfadaos con los que juzgan a las mujeres sólo por su físico. Enfadaos con los que tratan a las mujeres de forma poco respetuosa. Enfadaos con los desgraciados que hacen que ser "los hombres" sea cada día una lacra más vergonzosa y más asquerosa. Enfadaos con ellos. Enfadaos mucho y luchad. Luchad contra ellos como nosotras lo hacemos.
Si, sabemos que no todos los hombres son así, pero la realidad, es que siempre pagan justos por pecadores y las que estamos pagando toda vuestra mierda, somos nosotras. Las que pagamos vuestra mierda, vuestra neutralidad, vuestro feminismo de boquilla somos todas a las que nos han pegado, nos han acosado, nos han violado, y nos han matado. Tal vez sería buena idea que tomaseis partido en limpiar todo el desastre que entre todos habéis hecho. Si os enfada que os metan en ese saco, que os llamen "los hombres" sin ser vosotros nada de eso, imaginad como tenemos que estar nosotras, maltratadas, silenciadas, acosadas, violadas, asesinadas. ¿Os cabrea? Pues imaginaos cómo me cabrea a mi, que puedo ser la siguiente.
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